Evolución del Entrenamiento de Buceo
Recreativo
La única
constante es el cambio y un área que
definitivamente ha experimentado
cambios son los cursos de
buceo. El entrenamiento para
convertirse en buzo ha evolucionado
desde unos inicios basados en una
preparación
con orígenes militares que exigía fortaleza
física del estudiante y la capacidad
para soportar un complejo repertorio
académico por parte de los
instructores que en realidad buscaba
eliminar estudiantes hasta llegar al
entrenamiento que hoy ofrecemos en
los centros de buceo.
Históricamente el inicio del
entrenamiento de buceo, que
denominaremos la era premoderna de
la instrucción de buceo, estaba
basado en el sistema prueba y
error. La porción académica de
estos cursos consistía en unas pocas
palabras de aliento pronunciadas por
personas autodidactas que habían
sobrevivido a sus propias excusiones
de buceo. La totalidad de la
porción académica de estos
cursos podía sintetizarse en la
advertencia de nunca aguantar la
respiración. Por fortuna lo
primitivo de los equipos de
buceo evitaron que los buzos de esta
época excedan los limites de
descompresión.

Lo que
podemos denominar la era moderna de
instrucción de buceo tuvo sus
inicios a finales de los años 50 con
la aparición de los manuales de
buceo y las organizaciones de
entrenamiento. Los cursos de esta
época se dividían en clases
académicas y en ejercicios de
buceo. Los ejercicios de buceo
enfatizaban en el condicionamiento
físico de los estudiantes,
familiarización con los equipos y
entrenamiento para solucionar las no
muy raras situaciones de
emergencia. Las clases académicas
abarcaban un gran rango de temas que
incluían las leyes físicas de los
gases (generalmente con una
orientación matemática profunda),
discusiones a fondo sobre la
fisiología hiperbárica, una vasta
dosis de la mecánica del equipo de
buceo y estudio sobre ciencias
marinas. Este entrenamiento duraba
mas de diez semanas. Irónicamente
no había clases de buceo en aguas
abiertas y si las había, consistía
en un buceo rápido a una profundidad
de 60 pies (18 metros) con una
demostración sumaria de ejercicios
de buceo.
A
finales de los años 70 comenzó la
era posmoderna de entrenamiento de
buceo luego de una mejora
significativa en la seguridad de los
equipos y un entendimiento de que se
debía mejorar el proceso de
enseñanza y aprendizaje. En esta
era se introdujeron cambios
significativos en los cursos al
enfatizarse que, después de
todo, las inmersiones de aguas
abiertas eran la parte
mas importante del curso. Como
consecuencia se decidió que los
ejercicios de buceo debían
realizarse correctamente no sólo en
la piscina, sino también en aguas
abiertas.
En esta
época surgieron por primera vez las
consolas que nos permiten medir
cuanto aire tenemos en los tanques
y nacieron las fuentes de aires
alternas que evitan que dependamos
de un regulador en el improbable
caso de que nuestro compañero o uno
mismo se quede sin aire en el
tanque. también surgió en esta
época el chaleco, lo cual hizo que
se agregue en el curso
ejercicios para controlar la
flotabilidad.

A
comienzos de los años 80 la
comunidad de buceo experimentó
cambios aun más radicales en
relación al dominio de los
ejercicios de buceo y a la duración
del curso. Se reconoció que existe
una dicotomía entre el snorkeling y
el buceo con equipo SCUBA, por lo
que se dejó de enfatizar las
técnicas para bucear en apnea. Se
eliminaron las semanas de
acondicionamiento físico y
desarrollo de varios tipos de
ejercicios con snorkel para hacer
que los estudiantes inmediatamente
se pongan los tanques y comiencen a
bucear. Sólo se retuvieron las
técnicas de snorkel necesarias para
bucear. La necesidad de
acondicionar físicamente a los
estudiantes también fue eliminada
del pensum. El curso se focalizó en
las técnicas esenciales de buceo y
se eliminaron los ejercicios de
buceo caducos. Todo esto hizo que
los estudiantes se ahorren muchas
horas innecesarias de curso y
el entrenamiento de buceo se
vuelva accesible para la gran
mayoría.
Muchas
de las incongruencias de los cursos
de buceo durante sus inicios no se
manifestaron debido al tipo de
estudiantes de la época. Hasta 1970
el perfil del estudiante promedio
era bastante consistente: hombres
jóvenes con estados físicos
superiores o que excedían al
promedio, con conocimientos de
natación (si es que no eran
competidores) y un espíritu
aventurero. A estos estudiantes se
los veía como personas dispuestas a
tomar riesgos. No participaban
mujeres y mucho menos hombres que
eran mayores de cuarenta años.
Series
de televisión como "Sea Hunt" o "El
Mundo Submarino de Jacques Cousteau"
en conjunto con la mejora
tecnológica de los equipos atrajo el
interés de otro segmento
demográfico. Esto obligó a revisar
el entrenamiento para atraer y
retener a este nuevo tipo de
buzos. En 1980 y 1990 ya no fue
posible describir al "buzo típico".
En esa época se
incremento dramáticamente el numero
de mujeres que bucean y gente desde
los trece hasta los setenta años se
convirtieron en submarinistas. Hoy
niños de diez años pueden obtener su
certificación de nivel entrante y
soy testigo del cambio que un curso
de buceo genera en su visión sobre
el hombre y la naturaleza en un niño
de tan corta edad. Tampoco existen
limites de edad para ingresar al
curso. He tenido el privilegio de
darle clases a personas mayores que
me demostraron que el espíritu nunca
envejece.
El
estilo de vida activo desarrollado
por la sociedad durante los años 80
y 90 también afectó al
entrenamiento. Las personas ya no
estaban dispuestas a aceptar un
curso tedioso. Los estudiantes
demandaron que los horarios se
acomoden a sus necesidades. La
parte académica del curso cambió
dramáticamente gracias a los avances
en la metodología y tecnología
educativa. Con herramientas
educativas que permiten al buzo
estudiar sin necesidad de asistir a
clases y la tecnología multimedia
como los CD ROMs, redujeron y en
algunos casos eliminaron las largas
horas de estar sentado en clase. La
parte de buceo en piscina y de aguas
abiertas continua siendo muy
importante durante el entrenamiento.
Muchos
profesionales de la industria del
buceo se preguntan si el sistema
expedito de entrenamiento realmente
sirve a los intereses del buzo y del
futuro del buceo. Sin embargo
debemos notar que en las ultimas
décadas los accidentes de buceo han
disminuido sustancialmente, porque
después de todo, un buzo competente
es alguien que no sólo pasa un
examen escrito y puede realizar
ciertos ejercicios de buceo. Un
buzo competente requiere de
confianza, que no es una
habilidad, sino una actitud. Si la
atención y el tiempo no inculca esa
actitud, el requisito de la
confianza debe ser adquirido por el
propio individuo o simplemente no
sucede.
Estos
razonamientos originan muchas
preguntas con respuestas difíciles
de obtener, pero una cosa es cierta,
aunque el entrenamiento de buceo ha
cambiado increíblemente en las
ultimas décadas, probablemente va a
cambiar más en el futuro. Damos la
bienvenida a los nuevos cambios y
termino con una frase que
recientemente leí en una camiseta
mientras buceaba en Playa del
Carmen: "Todavía recuerdo cuando el
buceo era considerado peligroso y el
sexo era seguro".